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PEKIN 2008:
La maratón sin Gebre, y la combinada sin Kluft


El etiope renuncia a la distancia de Filipides por la polución de Pekin, mientras la hepthatleta sueca busca en la longitud y el triple salto nuevos retos

Kluft, el riesgo de la inspiración


Carolina Kluft, campeona olímpica de heptatlón, doble campeona mundial de la especialidad y triple de Europa, no defenderá su título en los Juegos de Pekín. "No estoy lo suficientemente motivada para el heptatlón", le dijo la campeona, ahora lesionada, a Svenska Dagbladet. "Obliga a un compromiso del 1.000 por 100 y durante los dos últimos años no he tenido el mismo hambre".

Kluft, de 25 años, participará en Pekín en las pruebas de salto de longitud y triple salto. La sueca habló de falta de motivación. No hizo referencias a que dedicó todo el invierno a preparar su antigua prueba, ni a la posibilidad de que la belga Tia Hellebaut -saltadora de altura reconvertida en campeona mundial de pentatlón en los Mundiales bajo techo de Valencia- pueda participar en el heptatlón olímpico. Kluft tuvo gestos de optimismo. Y no habló sobre Naide Gomes, la mujer que le lleva cuatro años de ventaja: antes de reinar en la longitud de Valencia compitió en combinadas.

fuente: J.J. Mateo (El País); la noticia completa aquí

"No quiero suicidarme en Pekin"

Durante un acto en Madrid, se le dice a Haile Gebrselassie que la capital española sufre tanto de contaminación atmosférica que hay días en los que las autoridades recomiendan no hacer ejercicio físico por las calles. Entonces, el atleta etíope se levanta, se asoma a una terraza que da al Retiro y a la Puerta de Alcalá y, aunque el fondo grisáceo y borroso hacia el sur hace sospechar de peligrosas partículas en suspensión, se vuelve y exclama: "¿Pero cómo vais a comparar esto con Pekín?"



Ganar el oro olímpico en el maratón sería para Gebrselassie (Etiopía, 1973) la culminación de una carrera atlética imponente: cuatro veces campeón del mundo y dos veces olímpico, siempre en la distancia de 10.000 metros; 25 récords mundiales en su haber, entre ellos el actual del maratón (42,195 kilómetros en 2h 4m 26s). Sin embargo, asustado por la contaminación, el calor y la humedad que se prevén en la capital china en agosto, Gebrselassie anunció la semana pasada su renuncia a correr el maratón de los próximos Juegos Olímpicos de Pekín. "Tendré que esperar a los de Londres 2012", dijo el atleta de quien tan sólo la sonrisa es más grande que el palmarés. "Tendré 39 años. Todavía seré joven".

fuente: C. Arribas (El País); la entrevista aquí

Más información sobre los JJ.OO. de Pekin'08, aquí


Una pareja de baile en el mar
Iker Martínez y Xavi Fernández entrenan su compenetración pra defender el oro en '49er'
[...Un buen ejemplo de lo que realmente supone ser un deportista de élite...]
"¿Qué es eso de ahí?". Diego Quintana, el preparador físico, sigue con la mirada el índice de Xabi Fernández apuntando al mar. "¿El qué?". Ya es tarde. Cuando Diego vuelve la cabeza, Xabi ha devorado la patata frita que le ha robado del plato. Son las cuatro de la tarde en el Club Náutico El Arenal, en Palma de Mallorca, y Xabi e Iker Martínez apuran un plato de espaguetis con aceite, sin tomate, y una ensalada. Después de cuatro horas entrenándose en el mar, la comida desaparece en segundos. De postre, un Colacao. Es todo lo que se permiten los regatistas para llegar en el peso idóneo a Pekín, donde defenderán el oro de Atenas en
49er. "Entre los dos debemos estar en 140 kilos", explican. Son 12 menos que en Atenas. Nunca han competido tan flacos (ahora rondan los 147-148). El flojo viento de Qingdao, sede de las pruebas de vela, les obliga a pasar hambre. "Para que se haga una idea, esto es lo que comemos en todo el día", dice Iker mientras enrolla la pasta.
En el comedor del club, Iker dibuja en un folio una línea del tiempo y subraya un punto: marzo de 2006, el mes en el que comenzaron a preparar los Juegos. Todo desde entonces gira en torno a Pekín. Su trabajo y su vida. La pareja comparte piso en Mallorca con Bárbara, la novia de Iker. Y en los hoteles son a veces Iker y Xabi los compañeros de habitación mientras sus parejas están en otra. "Estamos acostumbrados a vivir los tres juntos", dice Bárbara, que trabaja en la organización de regatas; "son un matrimonio total. Xabi me dice: 'Ay, cuánto te falta para conocer a Iker...' ¡Lo conoce mejor que yo!".
El idilio comenzó en 1998, cuando se unieron "por casualidad" para competir en una clase inédita en España, el 49er (barcos con eslora de 4,99 metros). Xabi, ciclista amateur en un equipo navarro, aprovechó el parón de invierno para navegar. Iker buscaba pareja. Y se volvieron inseparables. "Iba a seguir en bici otro año, pero la aparqué", recuerda Xabi. "Son ya muchos años juntos, viviendo en pareja. Nos llevamos mejor que algún matrimonio. Hay tripulaciones que se llevan a morir", apunta Iker.

Juntos lo han ganado todo: Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos. "¿Valorados? No somos populares", se resignan. El Museo Marítimo de Bilbao, por ejemplo, rechazó la donación del barco con el que ganaron el oro en Atenas: "Un barco precioso y gratis. Nos quedamos a cuadros". En la arena de Palma se entrenan casi en el anonimato. Hace un mes prescindieron de su técnico, el argentino Ramón Oliden, para "estar tranquilos" y ahora les acompaña Diego Quintana, el preparador físico. Cuatro o cinco horas diarias en el mar, el gimnasio y los mimos al barco llenan sus jornadas. A bordo de una zódiac, cuesta seguirles. "Iker está a las ocho en el sofá y a las once durmiendo. "En año y medio hemos salido dos noches", cuenta Bárbara; "se nota en el carácter que es un año olímpico. No están relajados. Todo lo demás pasa a un segundo plano".

Diego refuerza la compenetración de Iker y Xabi con ejercicios como recorrer un circuito de aros de colores o realizar abdominales levantándose a la vez. Todo para que sobre el barco sean uno solo. "Han de moverse como una pareja de baile, tener una sincronía perfecta, saber la estrategia con mirarse", dice. Por ello algunas tripulaciones (daneses, italianos y alemanes) son hermanos. También trabajan la velocidad de reacción (desplazamientos para coger un cabo) y de equilibrio con plataformas vibratorias en forma de media esfera que simulan el ajetreo del barco. Las pesas les sirven para fortalecer tobillos, rodillas y hombros. Y un reloj de muñeca registra su rendimiento (pulsaciones, calorías) en un ordenador. "Son unos locos del deporte", dice Diego; "se pican a todo: squash, bici, baloncesto...". Iker practica el surf en algún rato libre. Y hasta han pensado hacer un triatlón. Claro que en la canasta gana Diego: jugó de base dos partidos de la ACB en 2003 con el Gran Canaria.

"De fuerza están muy bien. Incluso deben perder masa muscular", apunta. De eso se ocupa Mari Carmen Vaz, médico de la federación. "El peso para Pekín está muy por debajo de su ideal. Un mes antes casi dejarán de comer. El riesgo es que anden sin fuerzas porque ingieren menos calorías de las que gastan", cuenta. Iker perdió seis kilos en un mes comiendo casi sólo lechuga.

Desde que en 2004 se eliminó el peso mínimo (148 kilos por pareja), la dieta la marca el viento. "Y en Qingdao el mar es un espejo, apenas cuatro nudos", dice Quintana. "De diez días, nueve hay poco viento. Es un asco. La decisión de navegar allí es más política que deportiva. Nos mandan allí porque es un puerto comercial", se queja Iker. "No está hecho para navegar", añade Xabi. El equipo chino, de hecho, se prepara a dos horas de allí. La pareja española ha viajado dos veces a Qingdao y volverá otras dos antes de los Juegos. Todavía, sin embargo, no saben con qué barco competirán. Su nuevo 49er, construido en Nueva Zelanda, costará 20.000 euros y un mes de trabajo.

Después de defender el oro olímpico, disputarán la Vuelta al Mundo. Otros nueve meses fuera de casa. "Es duro, lo sufren las familias", dice Xabi, cuya mujer e hijo viven en Bilbao. "Pero llevamos tanto tiempo que la gente nos ha conocido así", cuenta Iker, "ésta es nuestra vida".

fuente: J. Morenilla (elpais.com)